Blockchain, cadenas de custodia e investigación forense

Tradicionalmente en una transacción bancaria, cuando una persona A le enviaba dinero a una persona B, la entidad bancaria encargada de la cuenta de la persona A debía restar una cantidad y comunicárselo a la entidad responsable de la cuenta de B, la cual se encargaba de sumar esa cantidad al saldo de B.

En esa transacción, los usuarios A y B no intervienen en la operación, todo queda en manos de sus entidades bancarias, centralizando el movimiento de capital, estando ademas, sujetos a sus términos y comisiones.

De producirse un error o un robo de información, los usuarios no poseen una forma sencilla de poder comprobar la validez de la transacción por sí mismos, ya que solo esos dos bancos tienen conocimiento de la transacción. Gracias a esta tecnología, se puede eliminar el intermediario.

Pero, ¿Qué es el blockchain? 

Es un gigantesco libro de cuentas donde los bloques están enlazados y cifrados para proteger la seguridad y privacidad de las transacciones. Es una base de datos distribuida y segura donde control del proceso es de los usuarios.

Cada bloque de la cadena contiene unos metadatos característicos, donde existe un hash criptográfico dependiente del bloque anterior. De este modo, para la modificación de un único bloque, es necesario modificar la cadena al completo, lo que requiere el consenso del resto de nodos participantes en la cadena.


La cadena no es única, cada usuario participante posee una copia de la misma y es periódicamente sincronizada para asegurar que todos los usuarios comparten una misma versión de la base de datos.

Una de las premisas en las que se basa esta tecnología, es que es más segura cuantos más usuarios o nodos tenga. Un atacante requeriría de una mayor potencia de cómputo y presencia en la red que el resultante de la suma de todos los restantes nodos combinados.

Transacciones y validación

Una transacción en blockchain comienza con el envío de un activo de una cartera digital a otra, una transacción, la cual, es escuchada por los diversos nodos activos en la red y agrupada con otras transacciones diferentes que esos nodos hayan escuchado.

Este conjunto de transacciones es minado por diversos usuarios o mineros realizando diferentes tareas. Compiten por resolver distintos problemas matemáticos. El ganador es autorizado a proponer su bloque con las transacciones que ha calculado, un identificador del bloque anterior y una recompensa por el minado. Tras ser validado, se agrega a la cadena y se notifica al resto de nodos para que actualicen su copia.


Para que un bloque sea validado, se debe cumplir que el usuario emisor y el receptor tienen cuentas que existen y el emisor tiene disponible aquello que quiere transferir o mover. Si el contenido de la transacción es coherente con la copia del libro registro distribuido del nodo validador, este la incluirá en un bloque.


La tecnología del blockchain puede ser integrada en múltiples áreas, una de las más extendidas es en el uso de criptodivisas, como el bitcoin o el ethereum, se crea así un sistema económico, internacional y descentralizado, aunque sin supervisión, garantía ni regulaciones.


Otros posibles usos de la cadenas de bloques son los contratos inteligentes, el respaldo de datos en bancos y organismos contables, validación de votos online, creación de seguros, catalogación de assets digitales.


Usos del blockchain para reforzar la cadena de custodia.


La invariabilidad de la cadena que los usuarios van formando sucesivamente permite crear bases de datos que son prácticamente inalterables. Esta propiedad se usa para crear registros de información con prueba de movimientos y trazabilidad. Estos registros forman una identidad digital de cada elemento que se registra, que tiene a partir de ese momento un historial propio y trazable.

En el ámbito de los bienes materiales, estos registros se presentan como especialmente útiles para la identificación y el seguimiento del origen de los bienes y de su cadena de custodia.


Mediante la creación de una identidad digital es posible identificar los productos en origen y añadir a la red información que los concierne. Así, existen desarrollos de sistemas de trazabilidad específicos en redes blockchain según las necesidades de un particular sector, como por ejemplo sistemas de trazabilidad de alimentos o de bienes de gran valor.

La trazabilidad en la red de blockchain también ha alcanzado el campo de los bienes inmateriales. Se ha descrito en la utilidad de un registro de estas características para la trazabilidad de la explotación de las obras en soporte digital. Una vez creada la identidad digital de la obra, sería posible acreditar su autenticidad, identificar al autor, registrar sus sucesivas transmisiones, sus actos de explotación, conocer el alcance y asegurar la validez de las licencias obtenidas, etc.


Criptomonedas e investigación forense


Tras la proliferación de las criptodivisas el uso de la tecnología blockchain permite una transferencia más segura frente a robos y fraudes, estando descentralizada y poseyendo un registro de movimientos.

No obstante, ningún sistema es invulnerable y dado la gran cantidad de valores que se están transfiriendo constantemente, la escasa intervención y la nula garantía frente a robo o pérdida, es cada vez mayor el intento de hurto o de estafa.

El único vínculo de un usuario con cualquier blockchain, es una dirección. Por lo general, se trata de una cadena aleatoria de letras y números. El usuario puede tener tantas direcciones como desee y no hay una forma sencilla de rastrearlas para identificar a sus propietarios. Además, el dinero en estas cuentas se puede transferir sin intermediarios y a través de fronteras internacionales.

Uso delictivo


Gracias al anonimato que provee esta tecnología y la sencillez que tiene un delincuente de evitar una posible investigación, se ha observado como las criptomonedas han creado un nicho para la proliferación de blanqueos, pagos ilegales e intercambios entre organizaciones criminales.
Un centro de investigación norteamericano ha descubierto recientemente que el número de operaciones ilegales a gran escala en el blockchain de Bitcoin se ha multiplicado por cinco entre 2013 y 2016. Al analizar el historial de más de 500.000 bitcoins, los investigadores identificaron 102 entidades criminales, donde la gran mayoría de ellas provenían de mercados en la Deep Web.


No solo son usadas como moneda de cambio irrastreable, también han sido adoptadas por muchos hackers como método de pago para ataques ransomware, de blackmail. También se ha dado a conocer casos en los que han sido objeto de robo en el mundo físico, atracando a sus dueños con el fin de obtener la dirección y contraseña de su cartera virtual.

Simultáneamente a la aparición de un mayor número de delincuentes y delitos, se crean herramientas de seguridad y diagnosis mediante las cuales autoridades son capaces de seguir el rastro del dinero y observar los delitos en tiempo real.

Compañías como Chainalysis, Elliptic o Block Seer entre otras se dedican a la investigación y al análisis forense, creando herramientas que permiten trazar el punto de origen y destino de las transacciones de las divisas e identificar los propietarios de las direcciones de carteras virtuales.

Avances en materia de seguridad

Dado que una de las bases de la tecnología de blockchain es la trazabilidad de las transacciones y gracias a que se recogen en una base de datos distribuida, siempre ha sido sencillo observar el flujo de estos movimientos, pero casi nunca se permitía identificar las partes involucradas en la transacción.

Actualmente poco a poco y gracias al esfuerzo conjunto de investigadores y análisis forense, se están logrando importantes avances en el rastreo e identificación de las actividades delictivas que hacen uso de la tecnología de blockchain.


Uno de los avances más significativos se encuentra en las técnicas introducidas en 2013 por la investigadora Sarah Meiklejohn.

La técnica se basa en examinar de cerca la actividad de blockchain, detectando cuentas que parecen pertenecer a la misma cartera de Bitcoin y, por lo tanto, están controladas por la misma entidad. El proceso se conoce como análisis de grupos, o agrupación. Cuando se poseen distintas direcciones de un mismo usuario, es muy fácil identificar quién está detrás de las direcciones, ya sea por descuidos del propio usuario, ya que su información tiende a filtrarse o bien por identificaciones de organismos fiscales ya que los intercambios regulados de criptomonedas, como aquellos en EE. UU. o Europa, donde deben seguir las reglas de identificación de clientes y que impiden el blanqueo de dinero.

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